Pipeline visual con drag-and-drop, fichas 360° del cliente, "Mi Día" para el vendedor, búsqueda universal con Cmd+K y automatizaciones por etapa. Construido para que tu equipo cierre más sin perder tiempo en administración.
En una pyme guatemalteca las oportunidades de venta viven en tres lugares: la cabeza del vendedor, su WhatsApp y una libreta. Funciona mientras son cinco. A partir de veinte, empiezan a perderse negocios no porque el cliente haya dicho que no, sino porque nadie volvió a llamar. Ese es el costo real de no tener CRM, y es un costo que no aparece en ningún reporte.
El CRM de Petros organiza ese trabajo en oportunidades con etapa: prospecto, contactado, propuesta, negociación, ganado y perdido. Cada etapa trae una probabilidad de cierre sugerida —10%, 25%, 50%, 75%, 100% y 0%— que es lo que convierte una lista de ilusiones en un pronóstico: el pipeline ponderado por probabilidad dice cuánto se puede esperar de verdad, no cuánto se está pidiendo.
El tablero muestra el pipeline por etapa y las oportunidades se mueven arrastrándolas de una columna a otra. Cada movimiento deja rastro: qué etapa dejó, a cuál pasó, quién la movió y cuánto tiempo estuvo en la anterior. Ese último dato es el que permite descubrir que los negocios se estancan siempre en el mismo lugar —casi siempre entre propuesta y negociación— y hacer algo al respecto.
Los cambios de monto también quedan registrados, aunque la etapa no se mueva. Bajar una oportunidad de Q80,000 a Q50,000 sin mover su etapa es una decisión importante que en muchos sistemas no deja ninguna huella: sólo cambia el número. Acá queda una línea en la actividad de la oportunidad con quién lo hizo y cuándo.
A los clientes el sistema les calcula un puntaje de 0 a 100 con reglas explícitas: si ya compró, cuánto ha gastado —con dos escalones, uno al pasar de Q1,000 y otro al pasar de Q5,000—, si tiene correo, si tiene teléfono y si tiene un NIT real en lugar del marcador de consumidor final. No es una caja negra: es una fórmula que se puede explicar, y sirve para decidir a quién llamar primero cuando hay tiempo para diez llamadas y cincuenta clientes.
Y arriba de todo está el trabajo del día. La pantalla de «Mi día» reúne lo que hay que hacer hoy, las tareas tienen prioridad y el buscador rápido encuentra un cliente en dos teclas, con la opción de darlo de alta ahí mismo si no existe. Las automatizaciones cierran el círculo: un evento del sistema dispara un correo o crea una tarea, de inmediato o diferido, con su historial de corridas para saber qué se disparó y qué resultado dio.
Un vendedor de Distribuidora La Mayoría tiene doce oportunidades abiertas. La suma se ve espectacular; el pronóstico ponderado por la probabilidad de cada etapa cuenta otra historia:
| Concepto | Monto | De dónde sale |
|---|---|---|
| Prospecto · 3 negocios | Q 90,000 · 10% | Aportan Q9,000 al pronóstico |
| Contactado · 4 negocios | Q 120,000 · 25% | Aportan Q30,000 |
| Propuesta · 3 negocios | Q 135,000 · 50% | Aportan Q67,500 |
| Negociación · 2 negocios | Q 75,000 · 75% | Aportan Q56,250 |
| Pipeline abierto | Q 420,000.00 | La suma optimista |
| Pronóstico ponderado | Q 162,750.00 | Lo que se puede esperar de verdad |
La distancia entre los Q420,000 y los Q162,750 es la que separa una proyección de un deseo. Y cuando el historial muestra que los negocios pasan doce días en «propuesta» y treinta en «negociación», ya no se discute quién trabaja más: se discute qué pasa en esos treinta días.
Ejemplo ilustrativo. La empresa es ficticia; las tasas, los decretos y las fórmulas son los que Petros aplica de verdad.
Seis: prospecto, contactado, propuesta, negociación, ganado y perdido. Cada una trae una probabilidad de cierre sugerida —10%, 25%, 50%, 75%, 100% y 0%— que se usa para calcular el pronóstico ponderado del embudo.
Con una fórmula explícita sobre 100 puntos: si ya compró, si ha gastado más de Q1,000, si ha gastado más de Q5,000, si tiene correo, si tiene teléfono y si tiene un NIT real en lugar del marcador de consumidor final. No es una caja negra: se puede explicar renglón por renglón.
Sí. Cada cambio de etapa guarda de dónde venía, a dónde fue, quién lo movió y cuánto tiempo estuvo en la etapa anterior. Los cambios de monto también quedan registrados aunque la etapa no se mueva, que es justo lo que en otros sistemas no deja ninguna huella.
Sí. Una automatización se dispara con un evento del sistema y puede enviar un correo o crear una tarea, de inmediato o con retraso. Cada corrida queda en un historial con su resultado, así que se puede comprobar qué se disparó y qué pasó, en lugar de confiar en que funcionó.
Sí. El tablero hace scroll horizontal dentro de su caja en pantallas chicas en lugar de desbordar la página, y las tarjetas se tocan enteras. Es la pantalla que un vendedor abre en la calle, así que está escrita pensando en el teléfono primero.
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