Alertas automáticas que vigilan lo importante por ti: stock bajo, cobros pendientes y vencimientos que se acercan. En lugar de revisar pantalla por pantalla, el sistema te avisa a tiempo para que actúes.
Los problemas de un negocio no avisan: se acumulan en una pantalla que nadie abrió. El producto que se quedó sin existencia, la reparación que lleva tres semanas parada, el seguro del vehículo que venció el martes, la cuenta por cobrar que ya pasó su fecha. Todo eso está en el sistema, y todo eso se descubre tarde porque nadie revisa nueve pantallas al día.
Las notificaciones de Petros invierten esa lógica: el sistema vigila y avisa. Cada aviso tiene un tipo, un nivel —informativo, advertencia o peligro— un título, un cuerpo y un enlace directo a la pantalla donde se resuelve, de modo que enterarse y actuar sean el mismo gesto.
Los avisos cubren lo que de verdad duele: productos sin existencia y con existencia baja, cobros pendientes, órdenes de taller vencidas y listas para entregar, seguros y circulación de vehículos vencidos o por vencer, reclamos de garantía pendientes y alertas financieras cuando los gastos se salen de lo previsto.
La lista se ordena como corresponde a un centro de avisos: primero lo no leído, después por gravedad y por último lo más reciente. Y un aviso se puede marcar como leído o descartar, porque un tablero de avisos que no se puede limpiar se vuelve ruido en una semana, y el ruido enseña a ignorar, que es exactamente lo contrario de lo que se busca.
Además de la campana dentro del sistema, hay avisos que salen por correo a quien la empresa decida, con su propio interruptor: se puede querer el aviso en la bandeja y no en el correo, o al revés. Esa elección está en la configuración, no escondida en el código, que es donde vivía antes en muchos sistemas y donde nadie podía encontrarla.
Situaciones que existen en los datos desde hace días y que nadie mira hasta que se vuelven un problema:
| Concepto | Monto | De dónde sale |
|---|---|---|
| Producto sin existencia | Aviso de nivel alto | Antes de que se venda lo que no hay |
| Existencia baja | Advertencia | Con tiempo para reponer |
| Cobro pendiente | Advertencia | Antes de que envejezca |
| Taller vencido | Alerta | La reparación que nadie movió |
| Seguro por vencer | Aviso anticipado | Antes de la fecha, no después |
| Gastos fuera de lo previsto | Alerta financiera | Cuando todavía se puede corregir |
El aviso más valioso de la lista es el del seguro, porque es el único que no tiene arreglo después. Los demás cuestan dinero o tiempo; ese, en un percance, puede costar el negocio entero, y depende de que alguien recuerde una fecha que escribió hace un año.
Ejemplo ilustrativo. La empresa es ficticia; las tasas, los decretos y las fórmulas son los que Petros aplica de verdad.
Productos sin existencia y con existencia baja, cobros pendientes, órdenes de taller vencidas y listas para entregar, seguros y circulación de vehículos vencidos o próximos a vencer, reclamos de garantía pendientes y alertas cuando los gastos se salen de lo previsto.
Pueden llegar, a los destinatarios que la empresa defina, y tiene su propio interruptor: se puede querer el aviso sólo dentro del sistema, sólo por correo o de las dos formas. La elección está en la configuración, no escondida en el código.
Sí, cada aviso se marca como leído o se descarta. Es importante que se pueda: un centro de avisos que no se limpia se convierte en ruido en una semana, y el ruido enseña al equipo a ignorar los avisos, que es lo contrario de lo que se busca.
Primero lo no leído, después por nivel de gravedad —peligro, advertencia, informativo— y por último lo más reciente. Es el orden en que conviene trabajar una lista de pendientes.
Sí, cada aviso enlaza a la pantalla donde se resuelve, para que enterarse y actuar sean el mismo gesto y no dos búsquedas distintas.
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