Recibe equipos, deja el diagnóstico por escrito, carga los repuestos usados, cobra la reparación y entrega con un ticket de servicio imprimible. Cada orden queda vinculada al cliente y a su historial de garantías y RMA.
Un taller que recibe equipos para reparar maneja tres cosas a la vez que nunca están en el mismo lugar: el estado de cada aparato, la mano de obra y los repuestos que se le pusieron, y cuánto se le va a cobrar al cliente. Cuando eso vive en un cuaderno, la consecuencia se repite: equipos que llevan semanas sin que nadie sepa en qué van, repuestos que salieron de la bodega sin registrarse y trabajos que se entregan sin cobrar.
La orden de taller de Petros reúne el expediente completo: el cliente, el equipo con su identificación, el motivo de ingreso, lo que reporta el cliente y el diagnóstico del técnico. A partir de ahí la orden avanza por estados y cada cambio deja rastro, así que la pregunta «¿en qué va mi reparación?» tiene respuesta sin llamar a nadie.
Los materiales se cargan a la orden desde el catálogo real de productos, con la existencia por sede tomada de las bodegas, y la mano de obra desde el catálogo de servicios. Ese detalle —que los repuestos salgan del inventario y no de una lista aparte— es lo que evita que el taller sea el agujero por donde se va la mercadería sin registro.
El cobro se maneja con la misma seriedad que en el resto del sistema: la orden puede quedar pendiente, abonada, pagada o sin cobro, y cuando es sin cobro el motivo queda declarado —garantía, cortesía, error propio, cubierto por seguro u otro—. Lo que se regala se sigue midiendo, que es la única forma de saber cuánto cuesta regalar.
Y al entregar, si el técnico tiene un porcentaje de comisión configurado, se registra automáticamente el gasto por esa comisión, calculado sobre la mano de obra y no sobre los repuestos, que es como corresponde: el técnico gana por su trabajo, no por el precio de la pieza que instaló.
Un equipo que entra por una falla, se repara con un repuesto y se entrega. Cómo queda registrado:
| Concepto | Monto | De dónde sale |
|---|---|---|
| Mano de obra | Q 450.00 | Del catálogo de servicios |
| Repuesto instalado | Q 300.00 | Descontado del inventario real |
| Total de la orden | Q 750.00 | Con su documento de cobro |
| Comisión del técnico (10%) | Q 45.00 | Sobre la mano de obra, no sobre el total |
| Gasto registrado | Automático al entregar | En la categoría de comisiones |
| Si fuera garantía | Sin cobro · garantía | El motivo queda declarado |
Calcular la comisión sobre los Q750 en vez de sobre los Q450 parece un detalle y cambia los incentivos por completo: premia instalar el repuesto más caro en lugar de resolver bien. Por eso se calcula sobre la mano de obra, que es lo que el técnico efectivamente aporta.
Ejemplo ilustrativo. La empresa es ficticia; las tasas, los decretos y las fórmulas son los que Petros aplica de verdad.
Sí: los materiales se cargan a la orden desde el catálogo real de productos, con su existencia por sede leída de las bodegas. Es lo que evita que el taller sea el lugar por donde la mercadería sale sin registro.
Con el porcentaje configurado en su ficha y sobre el total de mano de obra de la orden, no sobre los repuestos. Al entregar la orden, ese monto se registra automáticamente como gasto en la categoría de comisiones técnicas.
Sí, y el motivo queda declarado: garantía, cortesía, error propio, cubierto por seguro u otro. Lo que no se cobra se registra igual, que es la única forma de saber cuánto cuesta el trabajo que se regala.
La orden avanza por estados y cada cambio queda registrado, así que quien atiende puede responder de inmediato. Si el cliente tiene cuenta en la tienda, sus órdenes de taller también aparecen en su ficha del sistema.
Sí: un reclamo de garantía aprobado puede generar su orden de servicio enlazada, de modo que la reparación se gestiona en el taller sin perder el vínculo con el reclamo que la originó.
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