Ficha unificada del cliente que reúne ventas, taller, órdenes de campo, garantías, cobros y equipos, con una línea de tiempo cronológica de toda su actividad. Es la base sobre la que se apoyan el CRM, las cotizaciones y las cuentas por cobrar.
Antes de atender a un cliente hay que saber quién es, y eso casi nunca está en un solo lugar: sus compras en el sistema de ventas, su reparación en el cuaderno del taller, su cotización en el correo del vendedor y su saldo en la cabeza del que cobra. Atender así es atender a ciegas, y se nota: el cliente que compró Q80,000 el año pasado recibe el mismo trato que el que llegó por primera vez.
La ficha de cliente de Petros reúne todo eso en pestañas. El resumen con sus datos generales, sus datos de empresa cuando es un cliente B2B y su crédito con el estado de cuenta. Sus ventas, con el salto directo al ticket de cada una. Sus órdenes de taller. Sus cotizaciones. Sus cobros. Y, si la empresa vende membresías, sus membresías con el plan, el estado, el vencimiento y las sesiones.
Esa última pestaña ilustra una decisión de diseño que atraviesa todo el producto: sólo aparece si la empresa tiene el módulo y ya lo usa. Un negocio que no vende membresías no ve una pestaña vacía, porque una pantalla llena de secciones que no aplican es una pantalla que nadie lee con atención.
El saldo, la antigüedad de la deuda y el estado del crédito no se calculan acá: salen del mismo núcleo de cuentas por cobrar que usa toda la suite. Por eso el saldo de la ficha, el de la cartera y el que revisa la caja antes de aprobar una venta al crédito son siempre el mismo número, y no tres cifras que hay que conciliar.
La ficha además se edita sin salir de ella: datos generales, crédito y datos de empresa. Y el botón de WhatsApp arma el enlace de verdad —con el país de la empresa, no pegándole un prefijo a todo número de ocho dígitos—, deja elegir por cuál número escribirle al cliente, el principal o el alternativo, y por cuál canal hacerlo, el de la empresa o el del propio vendedor. Cuando es el personal, Petros abre el chat con el mensaje escrito y el envío lo hace la persona.
Hay un detalle que suena técnico y ahorra un desastre: el NIT vacío o marcado como consumidor final nunca se guarda como si fuera un NIT real. Cuando eso pasa —y pasa en muchos sistemas— una sola ficha se convierte en un imán y todas las ventas anónimas terminan acreditadas al mismo cliente, arruinando su historial y cualquier análisis que se haga sobre él.
Un cliente llama molesto por una reparación. En vez de pedirle que espere mientras se busca en tres lados, la ficha muestra de una vez:
| Concepto | Monto | De dónde sale |
|---|---|---|
| Compras del cliente | 18 ventas · Q 64,300 | Con el ticket de cada una |
| Órdenes de taller | 3, una abierta | La que está reclamando |
| Cotizaciones | 2 enviadas | Una aceptada, una vencida |
| Saldo actual | Q 4,800.00 | Derivado de sus documentos abiertos |
| Antigüedad del saldo | 32 días | Del tramo de 31 a 60 |
| Datos de empresa | Cargados | NIT, razón social y contacto |
La conversación cambia por completo: no es «déjeme ver quién es usted», es «veo su orden abierta desde el martes y sus dieciocho compras con nosotros». El cliente que ha dejado Q64,300 en el negocio merece que eso se sepa antes de contestar el teléfono, no después.
Ejemplo ilustrativo. La empresa es ficticia; las tasas, los decretos y las fórmulas son los que Petros aplica de verdad.
Sus datos generales y de empresa, su crédito y estado de cuenta, sus ventas con acceso al ticket, sus órdenes de taller, sus cotizaciones y sus cobros. Si la empresa vende membresías, también las suyas con plan, estado, vencimiento y sesiones.
Sí, es literalmente el mismo: el saldo, la antigüedad y el estado del crédito los calcula el núcleo de cuentas por cobrar que usa toda la suite. No hay tres versiones del saldo de un cliente que después haya que conciliar.
Sí: datos generales, condiciones de crédito y datos de empresa, sin volver al listado a buscarlo de nuevo. Se guardan con las mismas reglas que el alta, incluida la normalización del teléfono con el prefijo del país de la empresa.
Porque esa columna es única, y si se guarda un marcador como si fuera un NIT real, esa ficha se vuelve un imán: todas las ventas a consumidor final terminan acreditadas a ese cliente y su historial deja de significar nada. Petros lo trata como lo que es: la ausencia de NIT.
Sí. El enlace se arma con el país de la empresa en lugar de pegarle un prefijo a cualquier número, se elige a cuál de los teléfonos del cliente escribirle y por cuál canal: el WhatsApp de la empresa o el del propio vendedor. Por el personal, Petros abre el chat con el mensaje escrito y el envío lo hace la persona.
15 días gratis. Sin tarjeta. Sin contratos.
Crear mi empresa en Petros