Personaliza la apariencia de tu sistema sin tocar código: logo, colores, tipografía y paletas predefinidas. Ajustas la interfaz para que el equipo trabaje en un entorno que se siente propio, coherente con la imagen de tu empresa.
Un ERP es la pantalla que el equipo mira ocho horas al día. Que lleve la identidad de la empresa no es vanidad: es la diferencia entre una herramienta que se siente propia y una que se siente alquilada. Y hay un efecto práctico además del simbólico: los documentos que salen del sistema —cotizaciones, tickets, correos— van a manos de clientes.
El configurador permite subir el logo de la empresa, elegir los colores, la tipografía y los datos que identifican al negocio: nombre comercial, razón social, identificación fiscal y eslogan. Todo eso se aplica al sistema y a lo que el sistema emite, sin tocar una línea de código.
La carga del logo tiene los cuidados que corresponden a una subida de archivo: límite de tamaño razonable, validación del tipo real del archivo y no sólo de su extensión, y almacenamiento con un nombre generado por el sistema. Una subida de imágenes mal hecha es una de las formas más comunes de comprometer un sitio, y por eso vale la pena decir que acá se hizo con cuidado.
Y sólo puede cambiar el diseño quien tiene permiso de escritura sobre esta pantalla. Puede sonar excesivo para algo visual, pero el logo y los datos fiscales de la empresa aparecen en los documentos que se le entregan al cliente: no es una preferencia personal, es la identidad del negocio.
También desde aquí se elige la plantilla con la que salen las cotizaciones y si esas cotizaciones muestran la foto de los productos, que es una decisión con más impacto comercial del que parece: una propuesta con imágenes se entiende sola y se comparte mejor dentro de la empresa del cliente.
Lo que cambia al configurar la marca, ordenado por cuánto lo ve el cliente:
| Concepto | Monto | De dónde sale |
|---|---|---|
| Pantallas del equipo | Colores y logo | Ocho horas al día |
| Cotizaciones | Con su plantilla | Y con fotos si se elige |
| Tickets y documentos | Con el logo | Lo que el cliente se lleva |
| Correos del sistema | Con la identidad | Encabezado y pie |
| Datos fiscales | Razón social y NIT | En los documentos formales |
| Quién puede cambiarlo | Con permiso de escritura | No es una preferencia personal |
La decisión que más rinde de esta pantalla es la más discreta: mostrar las fotos de los productos en las cotizaciones. Una propuesta con imágenes se entiende sin explicación y sobrevive al reenvío dentro de la empresa del cliente, que es donde la mayoría de las cotizaciones se deciden.
Ejemplo ilustrativo. La empresa es ficticia; las tasas, los decretos y las fórmulas son los que Petros aplica de verdad.
El logo, los colores, la tipografía y los datos de identificación de la empresa —nombre comercial, razón social, identificación fiscal y eslogan—, además de la plantilla con la que salen las cotizaciones.
No. Todo se cambia desde la pantalla y se aplica de inmediato, tanto en el sistema que usa el equipo como en los documentos que se emiten hacia el cliente.
Quien tenga permiso de escritura sobre esta pantalla. No es una preferencia personal de cada usuario: el logo y los datos fiscales aparecen en los documentos que recibe el cliente, así que es la identidad de la empresa la que está en juego.
Una imagen de tamaño razonable —el límite está para evitar archivos innecesariamente pesados— y de un tipo válido, que se valida por el contenido real del archivo y no sólo por su extensión, que es como corresponde hacer una subida de archivos.
Sí, es un interruptor junto a la plantilla de cotizaciones. Conviene activarlo: una propuesta con imágenes se entiende sin explicación y se comparte mejor dentro de la empresa del cliente.
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