El panel donde defines cómo se ve y opera tu tienda: banner de portada, SEO para que te encuentren en Google, correo saliente por SMTP, reglas de envío y métodos de pago. Todo en un solo lugar, sin tocar código, para lanzar y ajustar cuando lo necesites.
Una tienda en línea es un conjunto de decisiones, no un diseño: cómo se paga, cómo se entrega, qué se muestra primero y con qué identidad. Cada una de esas decisiones cambia la conversión, y todas deberían poder cambiarse sin llamar a nadie.
La configuración de la tienda de Petros reúne esas decisiones. La identidad —marca, colores, datos de contacto—, los métodos de pago que se ofrecen, y las formas de entrega. Esa última parte tiene un detalle que vale explicar: el envío y el retiro en local son interruptores independientes. Con los dos activos, al cliente se le pregunta qué prefiere; con uno solo, se aplica sin preguntarle. Antes, la forma de entrega salía sólo de si había envío configurado, y el cliente nunca podía elegir.
Los productos destacados son otra decisión que parece cosmética y no lo es: es lo primero que ve quien entra. Elegirlos se hace con un buscador que consulta el catálogo completo en el servidor —por nombre, SKU, marca y modelo, ordenado por relevancia—, no filtrando en pantalla una lista de los últimos productos cargados. La diferencia aparece con un catálogo de miles: el producto que uno quiere destacar simplemente no estaba en la lista.
La pantalla muestra a la vez los destacados actuales, para poder quitar cualquiera de un toque, y el buscador del catálogo para agregar. Y el contador lo manda el servidor en cada cambio, porque llevar la cuenta en el navegador se desincroniza en cuanto alguien trabaja desde dos pestañas.
Todo esto está escrito pensando en el teléfono: dos tarjetas por fila, campos grandes, controles que se tocan con el dedo. No por moda, sino porque quien administra una tienda pequeña en Guatemala la administra casi siempre desde el teléfono.
Por qué elegir destacados parece trivial y deja de serlo cuando el catálogo crece:
| Concepto | Monto | De dónde sale |
|---|---|---|
| Catálogo de 50 productos | Cualquier lista sirve | Están todos a la vista |
| Catálogo de 5,000 | La lista no alcanza | El producto que se busca no está |
| Buscador en el navegador | Filtra lo ya impreso | Parece roto: no encuentra nada |
| Buscador en el servidor | Todo el catálogo | Nombre, SKU, marca y modelo |
| Destacados actuales | Siempre visibles | Para quitar cualquiera de un toque |
| Contador | Lo manda el servidor | No se desincroniza entre pestañas |
El síntoma de un buscador que filtra sólo lo que ya está en pantalla es desconcertante: el usuario escribe el nombre exacto de su producto, no aparece nada, y concluye que el producto no existe. La búsqueda tiene que preguntarle al catálogo, no a la pantalla.
Ejemplo ilustrativo. La empresa es ficticia; las tasas, los decretos y las fórmulas son los que Petros aplica de verdad.
Sí, son dos interruptores independientes. Con ambos activos, al cliente se le pregunta qué prefiere —también en el chat—; con uno solo, se aplica directamente sin hacerle elegir algo que no tiene alternativa.
Con un buscador que consulta el catálogo completo en el servidor por nombre, SKU, marca y modelo, ordenado por relevancia y con carga progresiva. En la misma pantalla se ven los destacados actuales para poder quitar cualquiera de un toque.
Los que la empresa tenga habilitados en su configuración de pagos. Lo que se elige acá es cuáles de ellos se le muestran al cliente en la tienda al momento de pagar.
Sí, y conviene hacerlo: la pantalla enlaza directamente al listado público de destacados, de modo que la comprobación se hace mirando la tienda real y no confiando en que la configuración quedó como uno cree.
Sí, está diseñada para eso: dos tarjetas por fila, campos lo bastante grandes como para que el teléfono no haga zoom al escribir y controles que se tocan con el dedo. Quien administra una tienda pequeña lo hace casi siempre desde el teléfono.
15 días gratis. Sin tarjeta. Sin contratos.
Crear mi empresa en Petros