Importación y sincronización del catálogo del proveedor La Increíble (ABM), con actualización de existencias por tarea programada diaria. Todo su estado vive en el Panel de sincronización. El valor es simple: tener el catálogo del proveedor al día en tu tienda, sin trabajo manual. Es una integración que Petros habilita por cuenta: requiere que la empresa tenga su propia relación con el distribuidor y sus credenciales.
Importar el catálogo de un proveedor una vez es fácil; el problema empieza al día siguiente. El proveedor agrega productos, discontinúa otros, cambia costos y mueve existencias, y el catálogo que se importó queda congelado en el momento en que se importó. A las pocas semanas, la tienda ofrece cosas que ya no existen.
La integración con La Increíble ABM mantiene ese catálogo al día. Importa los productos nuevos, actualiza los que ya están, sincroniza sólo las existencias cuando es lo único que interesa, y depura lo que el proveedor descontinuó, que es la parte que casi nadie hace y la que más ensucia un catálogo con el tiempo.
Depurar descontinuados merece una aclaración, porque es una operación delicada: un producto que el proveedor dejó de ofrecer no necesariamente hay que borrarlo del sistema —puede haber existencia propia, puede tener historial de ventas—, y por eso la operación es explícita y separada de las demás, no un efecto secundario de sincronizar.
Cada corrida se puede previsualizar antes de ejecutar y revertir después. Esa reversa es el seguro que convierte una sincronización masiva en una operación que se puede intentar: sin ella, cada corrida es una apuesta sobre miles de productos.
Y la sincronización automática se maneja desde la propia pantalla: qué se sincroniza solo, a qué hora, y los botones para prenderlo y apagarlo. Antes ese tipo de programación vivía en el servidor y desde el ERP no se veía nada, así que nadie podía saber si algo estaba corriendo ni cambiarlo sin llamar a soporte.
Conviene decir también qué NO resuelve una integración de catálogo, porque es donde se generan las expectativas equivocadas. Traer los productos del proveedor deja un catálogo con sus títulos, sus descripciones —cuando las hay— y sus fotos, que son las mismas que tienen todos los que revenden ese catálogo. Diferenciarse sigue siendo trabajo propio: fichas escritas o generadas, fotos limpias, categorías bien puestas y precios pensados. La integración quita el trabajo mecánico de mantener el catálogo al día; no reemplaza el trabajo de hacerlo vendible.
Por eso conviene tratar la sincronización como una base y no como el producto terminado. Lo que la integración mantiene —existencias, costos, altas y bajas— es justamente lo que cambia todos los días y nadie puede seguir a mano; lo que se construye encima —contenido, fotos propias, ordenamiento del árbol de categorías— es lo que no cambia seguido y lo que hace que el mismo catálogo rinda distinto en dos tiendas.
Lo que le pasa a un artículo del catálogo del proveedor a lo largo de unos meses, y cómo lo acompaña la integración:
| Concepto | Monto | De dónde sale |
|---|---|---|
| El proveedor lo agrega | Entra como nuevo | Con vista previa antes de confirmar |
| Cambia su existencia | Sincronización de stock | Sin tocar precios ni descripciones |
| Sube su costo | Recalculo de precio | Con el margen y el redondeo configurados |
| Lo descontinúan | Depuración explícita | No se borra como efecto secundario |
| Si algo sale mal | Reversa de la corrida | Sobre miles de productos |
El renglón que separa una integración usable de una peligrosa es el último. Sin reversa, nadie se anima a correr una sincronización grande sin antes respaldar la base, y una integración que da miedo correr termina corriéndose una vez al mes: exactamente lo que se quería evitar.
Ejemplo ilustrativo. La empresa es ficticia; las tasas, los decretos y las fórmulas son los que Petros aplica de verdad.
Se habilita por cuenta y requiere que la empresa tenga su propia relación con el proveedor y sus credenciales. Hoy opera en el catálogo maestro de Petros; para otra cuenta se habilita a solicitud.
Agregar los productos nuevos, actualizar los existentes, sincronizar sólo las existencias y depurar los descontinuados. Están separadas para no tocar lo que no se quiere tocar en cada corrida.
Marca los productos que el proveedor dejó de ofrecer. Es una operación explícita y aparte porque un producto descontinuado puede tener existencia propia e historial de ventas, y borrarlo como efecto secundario de una sincronización sería destructivo.
Sí. Cada sincronización se puede previsualizar antes de ejecutar y revertir después, que es lo que permite trabajar con confianza sobre miles de productos.
Sí, desde la propia pantalla se ve qué se sincroniza automáticamente y a qué hora, con los botones para activarlo y desactivarlo, y su estado queda a la vista en el panel de sincronización.
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