Desde la Bandeja Unificada o el bot, el vendedor arma una cotización buscando productos con stock y la envía en la misma conversación como PDF y link público por token. El link es la autorización: el cliente lo abre, revisa y acepta sin login.
La conversación más común de un negocio en Guatemala empieza con «me pasas precio de esto». Lo que sigue suele ser una foto de una hoja escrita a mano, una lista de precios pegada en el chat o un documento que alguien arma media hora después, cuando puede. Ninguna de las tres cosas es una cotización: no tienen número, no tienen vencimiento, no quedan registradas y no se pueden aceptar.
En Petros, esa misma conversación termina en una cotización real. Con los productos que el cliente fue pidiendo en el chat se genera una cotización del sistema, con su número, sus líneas, sus precios y su enlace público, y se le manda el enlace por el mismo canal por el que estaba escribiendo. El cliente lo abre sin usuario ni contraseña, desde el teléfono, revisa la propuesta y la acepta ahí mismo.
Para poder emitirla hace falta una ficha de cliente, y ese es el punto donde muchos sistemas obligan a salirse de la conversación para dar de alta a alguien. Acá la ficha se resuelve o se crea desde el chat, buscando primero si ese cliente ya existe por su teléfono, su correo o su NIT, y creándolo sólo si de verdad es nuevo, para no llenar la base de duplicados.
Hay un cuidado específico con el NIT que vale la pena explicar, porque es un error caro y silencioso. Lo que el cliente escribe como NIT puede ser «CF», «c/f», «consumidor final» o «0»; nada de eso es un NIT. Si se guardara como si lo fuera, esa ficha se convertiría en un imán al que quedarían pegados todos los compradores anónimos, porque esa columna no admite repetidos. Petros lo trata como ausencia de NIT, y cuando el NIT es real lo compara normalizado, de modo que «959308-K» y «959308k» encuentran a la misma persona en vez de crear dos fichas.
La cotización que sale del chat no es un documento aparte: es la misma que se ve en el módulo de cotizaciones, con su estado, su seguimiento y su conversión a venta cuando el cliente acepta. Es decir, el negocio que empezó en un chat termina en el mismo embudo que todos los demás, y no en una carpeta de capturas de pantalla.
Un cliente escribe por WhatsApp pidiendo precio de tres artículos. Sin salir de la conversación:
| Concepto | Monto | De dónde sale |
|---|---|---|
| El cliente arma su lista | 3 productos | En el chat, con el bot o con el vendedor |
| Ficha del cliente | Encontrada por teléfono | No se crea un duplicado |
| Cotización generada | Con número y líneas | La misma del módulo de cotizaciones |
| Enlace enviado | Por el mismo canal | Se abre sin usuario ni contraseña |
| El cliente acepta | Desde el teléfono | Queda registrada la aceptación |
| Conversión | A venta | Con los mismos precios, sin recapturar |
Diez minutos y la propuesta quedó registrada, numerada y aceptada. La alternativa —la foto de la hoja, el documento que se arma después— no deja nada de eso: ni un número que buscar, ni un estado que consultar, ni una aceptación que demostrar cuando el cliente diga que el precio era otro.
Ejemplo ilustrativo. La empresa es ficticia; las tasas, los decretos y las fórmulas son los que Petros aplica de verdad.
Sí, es exactamente la misma: se genera con el mismo motor, tiene su número, sus líneas y su estado, aparece en el listado y en el tablero, y se convierte en venta cuando el cliente la acepta. No es un documento paralelo.
No. La ficha se resuelve desde el chat: se busca por teléfono, correo o NIT y se reutiliza si el cliente ya existe; sólo se crea una nueva cuando de verdad es alguien nuevo, para no llenar la base de duplicados.
Se trata como ausencia de NIT, no se guarda. Si se guardara, esa ficha se volvería un imán al que quedarían pegados todos los compradores anónimos, porque el NIT no admite repetidos. Cuando el NIT sí es real, se compara normalizado, de modo que escribirlo con o sin guion encuentra a la misma persona.
Como un enlace por el mismo canal en el que estaba escribiendo. Lo abre sin usuario ni contraseña, desde el teléfono, ve la propuesta completa y puede aceptarla ahí mismo.
Sí, funciona sobre las conversaciones que llegan a la bandeja unificada, y también la puede pedir el propio cliente en el chat con palabras como «cotízame» o «presupuesto», sin que intervenga una persona.
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